Máscara's dance floor


Salimos este sábado con unos amigos a los que no veía hace tiempo , estábamos todos en sintonías distintas: uno hablaba de su trabajo como obcesionado, el otro de sus trabajos pendientes para entregar en la U. otro, de su última pareja (o algo así) y sus rollos medios bipolares con ella, y yo, sólo queriendo divertirme y bailar como enajenada. Es casi mi única terapia sanadora, que me mantiene sonriendo la semana posterior y llena de energías.
Recorrimos hartos lugares del puerto, muchos con una concurrencia de gente demasiado joven para este grupo que se empina sobre los treinta ( y que además no utiliza ninguna indumentaria especial como los góticos, los punks, las chicas ochenteras, etc) ... y bueno terminamos, como muchas otras veces, en el Máscara, plena plaza Aníbal Pinto.
Es cierto, algunos lo encuentran muy feo, sin mayores arreglos, pero la música es insuperable, mucho 80, pero no lo de siempre, como que se semeran en rebuscar en los archivos. La gente se mueve sin reparar en los otros, nadie anda joteando a nadie, las chicas casi no se producen y la verdad, es que te puedes mover con libertad sin que nadie te evalúe .
Algo que me encanta es que ponen incienso en los rincones, entonces, cada vez que siento en el aire el olor a ese incienso, me remite a esas noches locas de música y risas.
Como en todos los locales de este país, las luces se prenden crueles a las 5 a.m. y Hola! , hola!
te encuentras con varias caras conocidas que en la oscuridad no reconociste.
Nos tenemos que retirar ya.... nos vamos cantando por el medio de la calle camino a la Plaza Sotomayor... qué bueno es reencontrarse con los amigos!!!!